Publicado el miércoles 10 de diciembre de 2008 en Montajes Efímeros | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Desde hace varios años, son varios los diseñadores españoles que se encargan de crear la atmósfera lumínica madrileña en Navidad: Elio Berhanyer, Juan Duyos, Ángel Schlesser, Francis Montesinos, Alma Aguilar, Ailanto, Ágatha Ruiz de la Prada, David Delfín, Roberto Torreta y Devota & Lomba, además de arquitectos como Ben Busche, Sergio Sebastián, Patricia de Miguel, Teresa Sapey y Alberto Marcos y diseñadores gráficos como Roberto Turégano,Óscar Mariné y Jacobo Pérez Enciso.
Para 2008 ya se ha presentado la nueva iluminación. En total, se pasará de usar 8,9 a 6,8 millones de bombillas, cambiando los antiguos puntos de luz por LED que permiten mayor eficiencia energética (tienen una vida útil 20 veces superior a la de las bombillas, no emiten radiación ultravioleta y no afectan a los árboles) y las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Y es que la nueva generación lumínica ya está aquí: los LED.
La revolución no sólo afectará a las puestas en escena en exteriores, tambien en interiores. Los Museos son otros de los nuevos espacios a revolucionar, donde la iluminación es fundamental y en muchos casos -como por ejemplo, las exposiciones textiles- la normativa museística es muy estricta; lo cual limita en gran medida una adecuada presentación de las piezas a exponer. Los LED, aplicados adecuadamente, marcarán una nueva pauta. Y el uso de ellos, de forma innovadora e inteligente, deberá ser la responsabilidad de todo museógrafo que se precie. Renovar o morir. ¡Viva la Revolución!
Publicado el lunes 17 de noviembre de 2008 en Escaparatismo, Montajes Efímeros, Paseando por el Mundo | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
Aquí va un ejemplo de cómo colocar un escaparate navideño.
Este es el primer escaparate de la campaña de navidad 2007 realizado por el estudio creativo Cabeza de Lobo.
El establecimiento en cuestión es un pequeño comercio: una perfumería con cuatro escaparates. El nivel de precios es medio-alto, a la par que su gama de productos.
La perfumería está situada en Donostia- San Sebastián.
El encargo que hace el cliente se basa en “un escaparate impactante, no convencional, elegante y diferente al resto”.
Ante la petición del cliente, se analiza el producto que quiere mostrar en sus vitrinas en estas fechas, la clientela a la que va dirigido –sexo, edad, nivel adquisitivo, y sus principales motivaciones de compra-. Se estudia la ubicación del punto de venta: tipo de barrio, es decir, sensibilidad de zona y el tráfico vial y peatonal e iluminación interior y exterior.
De esta manera, no sólo pensamos en el cliente habitual, sino tambien en el potencial, tanto del barrio, como el que de forma casual pasa por esta calle.
En base a todo ésto se decide cual será la ambientación que dará lugar a esta atmósfera “impactante, no convencional, elegante y diferente al resto” y en la que vamos a sumergir el producto.
El escaparatismo es una técnica expositiva comercial, que como la propia palabra lo indica, tiene un fín muy concreto: el de vender.
Para ello, debemos aplicar con acierto el mensaje que queremos transmitir. Esto es: Ambientación y producto deben estar integrados, ser una unidad.
De ahí que elijamos como elementos ambientales para este caso concreto, una serie de muebles: mesillas de noche, sillas, cojines, que nos permiten no solo ambientar sino tambien “soportar” el producto dando lugar a diferentes alturas y composiciones en el espacio expositivo.

Para la localización de estos muebles se recurre a traperos, tiendas de segunda mano…
Para pintar los muebles se utiliza spray rojo metalizado, de carrocero, que confiere un matiz brillante y vivo.
El planteamiento de escaparate es el siguiente: Recurrimos a la teatralidad que viene dada por una escenografía un tanto retro –ésta es una de las últimas tendencias en escaparatismo- donde los protagonistas son el mobiliario y la elección de un único color: el rojo. Apropiándonos de su significado mas profano: pasión, sensualidad, fiesta…, y añadiendo elementos como cortinas, flecos, pequeñas lámparas de mesilla de noche y farolillos chinos, creamos una atmósfera que juega entre lo chabacano y lo exquisito. -Por supuesto, buscando lo exquisito-
Estos elementos se adquieren en tiendas chinas, tiendas de disfraces y similares.
Las composiciones se basan en la idea de un escaparate no estático y “plano”, sino “vivo, activo” y con movimiento para apoyar esta idea alegre y festiva que comentaba, además de potenciar la verticalidad del establecimiento – es un espacio atractivo, de techos altos, arañas colgando y gran visibilidad desde la calle-.
En esta atmósfera, contextualizamos el producto de perfumería.
Las composiciones, inicialmente, se trabajan en el estudio, teniendo en cuenta las medidas de cada escaparate.
El resultado es el que se muestra.
Y el escaparatista es Eduardo Lorenzo, nuestro favorito.
La cantidad de producto adecuada es menor a la que aparece en estas imágenes, ya que un escaparate cargado, no convierte la vitrina en un espacio atractivo, sugerente y elegante, lo cual es un reclamo inequívoco en estas fechas y mas aún en sectores comerciales como éste, donde los precios no son bajos.
Sin embargo, a veces al propio cliente le cuesta convencerse de este hecho.
Y dicho todo ésto, suerte y … ¡Feliz escaparate de navidad!
Publicado el miércoles 21 de noviembre de 2007 en Escaparatismo, Montajes Efímeros | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
Este otoño, los escaparates de Loewe son dorados, azules y violetas en su punto de venta de Serrano, en Madrid.
El color oro tiene diferentes significados, tanto religiosos como profanos: Opulencia, distinción, extravagancia,... y si ya empezamos a hablar de matices: oro viejo, oro rojo, oro cobrizo, brillo, mate... ó de lo que el color dorado sugiere: Fantasía, decadencia, chabacanería... entramos en el apasionante mundo del color y la psicología aplicada...
Loewe siempre es un ejemplo al que me gusta recurrir por varias razones. Una de ellas, porque sus escaparates,son mis favoritos en España.
Este otoño, como fondo, presenta dos paneles dorados de madera, donde aparecen perforadas varias hileras de rectángulos de esquinas redondeadas. Del mismo modo, los soportes o plintos donde descansa el producto, son tambien dorados. Pero para destacar estos elementos y el producto que muestran, necesitan de un importante apoyo lumínico. La luz, como siempre digo, es magia.-si está bien utilizada-
En este caso, utiliza sus focos halógenos de luz blanca para, desde una orientación cenital, iluminar el producto de forma limpia, originando una pequeña sombra bajo éste. Este recurso, es el habitual de la casa.
Pero, donde radica el interés de este escaparate es en el uso que se hace de los leds en el fondo. Entre el primer panel y el segundo se han colocado leds en color violeta y entre este segundo panel y la pared blanca de fondo, los leds son de color azul. Este juego lumínico, da lugar a una atmósfera etérea, rica en luminosidad donde se potencia en gran medida este tono dorado, que resulta muy cálido en este contexto, y que yo asocio directamente con el otoño. Un otoño dorado de cielo violáceo, limpio y brillante.
El otoño en Madrid.
Por algun accidente, cuando pasé por Loewe, en uno de los escaparates no estaban funcionando los leds.
El resultado es un escaparate sin mensaje, "sin producto", muerto.
Aquí se muestra la diferencia entre unos escaparates y otros.Y el valor que tiene la luz. Insustituible.
Publicado el viernes 2 de noviembre de 2007 en Escaparatismo, Montajes Efímeros | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
El 22 de septiembre de 2007 se inaugura en el Victoria & Albert Museum de Londres, la exposición que lleva por título: The Golden Age Of Couture. Paris & London 1947-1957.
Es un homenaje a la edad de oro de la alta costura y al mundo de los modistos que vistieron a la alta sociedad de mediados del siglo pasado.
Con motivo del 60 aniversario del New Look, el protagonista principal de la muestra es Christian Dior.
También se mostrarán piezas de: Cristóbal Balenciaga, Hubert de Givenchy, Pierre Balmain, Norman Hartnell y Hardy Amies y concluirá la exposición con los modelos de la colección 2005-2006 de John Galliano para Dior.
La fotografía de Cecil Beaton y de Richard Avedon, así como la ilustración tambien van a tener importancia en esta muestra, como muestras documentales y símbolo de modernidad de la época.
Espero poder ir a Londres a primeros de octubre para verla.
Tengo mucho interés por saber qué tratamiento ha dado Claire Wilcox –conservadora del V&A y comisaria de la exposición- a la muestra.
Después de la sonadísima retrospectiva de Balenciaga en París; en la que destacaría la selección de piezas a exponer, que fué primorosa y donde, sin embargo, la museografía fue de una calidad pésima: Desde la escenografía , la casi inexistente iluminación, una disposición de vitrinas que provocaba grandes reflejos y una pobre visión de las piezas, la desafortunada elección de maniquíes, la no adecuada presentación final de algunas prendas de Sastrería sobre todo – en Fantasía, la presentación era de gran calidad en muchos casos-, el escaso hilo conductor entre el trabajo de Cristóbal Balenciaga y el de Nicolas Ghesquière, el cansado recorrido expositivo, la imposibilidad de contemplación… espero que la muestra del V&A supere con creces lo que acabo de contar y que en su día, describí con detalle.
Sí tengo que decir que de esta retrospectiva me gustó mucho el catálogo, editado por Gucci. Aunque en realidad esta publicación era un libro, en ningún caso era un catálogo al uso.
El V&A, dentro de un gran proyecto de reforma, destaca por su gran esfuerzo en las últimas décadas de adaptarse a los nuevos valores sociales, acercarse al público en general, romper la imagen decimonónica de Museo imperialista, abordar nuevas estrategias expositivas y trabajar el aspecto didáctico –imprescindible en museografía y por otro lado, uno de los grandes ausentes-.
Ya os contaré en tres semanas…
Publicado el jueves 30 de agosto de 2007 en Montajes Efímeros, Museografía, Paseando por el Mundo | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
El estruendoso, extravagante, romántico, onírico y genial John Galliano crea su Fashion Show cada temporada para presentar la nueva colección de la Maison Christian Dior.
En cada ocasión, Galliano deslumbra con la gran calidad de la colección, con sus espectaculares modelos, “diosas de las pasarelas” y tambien cada temporada mantiene en ascuas a todo el aforo hasta que él hace aparición y desfila con descaro, vestido para la ocasión. De pirata, homeless, punk, Napoleón… y para celebrar el 60 aniversario del New Look con la colección presentada el pasado julio en el Palacio de Versalles, de torero.
Y en los jardines de Palacio, como colofón del evento, un sarao al más puro estilo español: Paella y Flamenco.
La escenografía que envuelve el Show es espectacular. Los elementos ambientales, la iluminación, los juegos de color, la música y su propia aparición, son fastuosos. Con todo ello, envuelve el exquisito regalo que es su colección de Alta Costura.
Mostrar un producto en un espacio destinado a su venta, es escaparatismo.
Esto es lo que hace John Galliano: Escaparatismo en la Pasarela.
Sus modelos no solo desfilan, tambien posan como esculturas y adoptan la actitud de personajes de un cuento, dentro de esta onírica ambientación creada para la ocasión.
El exhibicionismo del que él hace gala, el surrealista protagonismo de sus adoradas modelos- habitantes del País de las Hadas-,ese alarde de mutua y empalagosa adoración –Modelos/Galliano-, la exageradísima frivolidad sólo reservada para estos personajes sublimes, convierten este Montaje Efímero en un gran escaparate.
El Escaparate de la Moda.
Publicado el martes 28 de agosto de 2007 en Escaparatismo, Montajes Efímeros | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
El escultor Igor Mitoraj expone veintitrés obras en Donostia La exposición se podrá ver en el Paseo de la Zurriola hasta el 29 de agosto. El artista, tambien comisario de la exposición, escogió este emplazamiento para la muestra que lleva por título: El Mito Perdido. Arte en la calle. porque “permite al espectador disfrutar de la obra con el mar de fondo.”
El objetivo de que la exposición se presente en la calle es: “transformar el paisaje cotidiano y establecer una fuerte empatía con aquellos que las observan.”
Mitoraj concibe las esculturas "como una casa, donde habitan los espíritus que observan todo lo que pasa fuera, como nuestra alma".
Lo cierto es que esta iniciativa de La Caixa tiene su origen en el desinterés que existe en general, por parte del ciudadano medio, en visitar los museos.
Los museos -“El lugar donde habitan las Musas”- buscan la manera desde hace unas décadas de cambiar su imagen decimonónica de templo frío y distante al que sólo acuden “los expertos” y convertirse en lugares cercanos al público en general. Las estrategias son muchas y variadas. Pero ésto lo dejo para otro artículo.
El Arte, en un intento de acercarse a las masas, sale a la calle.
Es muy interesante observar la actitud de la gente ante una obra de arte en la calle.
El tamaño colosal de la obra de Mitoraj – su discurso está basado en una reinterpretación contemporánea del espíritu de Grecia y Roma- se adecúa a la idea de acercarse al paseante.
Los espectadores de la obra son paseantes ocasionales, personas que acuden diariamente a la playa de la Zurriola y mucho turista.
Al contrario que en un museo, en la calle se puede tocar una escultura. Los niños corren alrededor de ella, se esconden en el interior de las cabezas de Mitoraj , muchas personas se hacen fotos delante de ella –acto reflejo del turista allí donde esté-, se apoyan en ellas para atarse los cordones de los zapatos, las contemplan con interés, sorpresa ó indiferencia. Hacen los comentarios que quieren y todo ésto en plena libertad.
Sin sentirse mediatizados por estar en un lugar en el que hay que hablar bajo, moverse despacio y mantener cierta compostura.
¿Compostura Museística…? Es gracioso observar las poses de los visitantes a museos. Esas posturas de brazos cruzados y cabeza ligeramente inclinada o brazos cruzados y un dedo apoyado sobre los labios en actitud reflexiva…
-Está comprobado en los museos, que los espectadores pasan mas tiempo leyendo las cartelas informativas que viendo la propia obra-
Recordemos tambien ese gesto característico de quitarse las gafas después de leer la cartela, para dar unos pasos hacia atrás y observar la obra con los ojos entornados, mientras se mordisquea suavemente la patilla de la gafa.
En la calle no se observa nada de ésto. No es necesario. Nadie nos exige que entendamos lo que estamos viendo, que nos guste, que pongamos cara de interés, cara de expertos, que no bostecemos…
Esto me hace pensar en muchas cosas… el complejo de ser ignorante en determinados temas, la presión que se siente ante situaciones desconocidas, el miedo ante lo que los demas pueden pensar de nosotros… todas ellas, son barreras psicológicas para que la gente entre en un museo por puro interés, curiosidad natural o afán de aprender y disfrutar.
Los comentarios que se oyen estos días en San Sebastián, en el lugar donde se expone la obra de Mitoraj, son variados:
“Oye… ¿ésto qué es?… qué bonito, ¿no?”
“Yo quiero jugar en esa cabeza que es una cueva…”
“¿Es que han dejado la chatarra en mitad de la calle?”
“¿En ésto gasta el ayuntamiento nuestro dinero?…”
Lo cierto es que la sensibilidad media es penosa. En general, existe desinteres y temor hacia lo que no conocemos o no entendemos. Así que tendemos a ridiculizarlo.
El camino para acercar el arte al ciudadano medio, es largo y difícil, pero entiendo que es necesario. Debería empezarse en la etapa escolar e impedir que con 18 años, la mayoría de la población sea una completa analfabeta en arte y una “gran experta” solo en futbol, por ejemplo.
Por circunstancias, he pasado la mayor parte de mi vida rodeada de deportistas de elite. Grandes profesionales del deporte. La gran mayoría –aunque no tod@s- desconocedores del arte, nada interesados, insensibles como pocos y muy atrevidos en sus cometarios. Y lo peor de todo es que esta actitud no es algo exclusivo a un ámbito en concreto. La inmensa masa social es completamente ignorante, ajena, indiferente e incluso despreciativa con el arte y sin embargo opina sobre arte con la mayor tranquilidad; es impresionante.
Volviendo a la exposición: la colocación de las esculturas a pie de playa y su organización en el espacio –Se han creado diferentes grupos expositivos a partir de un criterio temático- dan lugar a un ritmo expositivo completamente libre. E interesante.
Tambien hay que tener en cuenta que las distracciones visuales y sonoras que existen en la calle no propician en absoluto la contemplación.
Por eso Mitoraj hace el siguiente comentario:
"Quiero provocar plena libertad, emociones", dice el artista, quien aconseja observar las esculturas de noche porque "no hay ruido". "Es maravilloso", asegura.
Es decir, la muestra “se vende” como Arte en la calle.
Si. Pero no a cualquier hora.
Si realmente se quiere acercar la muestra al público en general, habrá que trabajar el aspecto didáctico y utilizar estrategias que nos ayuden a comunicar el mensaje del artista y despertar la curiosidad y el interés en el público para que éste realmente haga un hallazgo, un descubrimiento de algo que le impresione, le conmueva y después lo recuerde. De esta manera empezará a estar interesado en este tipo de acciones.
La única didáctica que existe en la muestra, es una actividad dirigida a familias con niños que está orientada a través de diferentes opciones de recorrido expositivo y una serie de pistas con objeto de conocer y comprender al artista y su obra.
El problema de ésto es que además de ser una sola actividad, y estar dirigida a un único grupo social- lo cual es muy pobre en sí mismo- hay que acudir a dos espacios lejanos al lugar expositivo: Teatro Victoria Eugenia y Museo de San Telmo para recoger las bases de la actividad. Ni eficaz, ni motivante.
Pienso que el aspecto didáctico está, una vez mas, bastante descuidado. No sé si alguien “no experto” ha entendido algo de lo que se supone pretende transmitir el artista.
¿Es que no llegaba el dinero para rematar bien el trabajo?
La exposición de Mitoraj ha pasado por París y Roma entre otras ciudades, antes de venir a Donostia. Luego viajará a Madrid.
Le seguiré la pista. Solo por curiosidad. A ver qué planeamiento hace el ayuntamiento de Madrid…
Publicado el miércoles 22 de agosto de 2007 en Montajes Efímeros, Museografía | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
Todos hemos sido turistas alguna vez. Me refiero a turistas con todo lo que implica la palabra. Quién no se ha ido de vacaciones en agosto a la playa, al pueblito, al hotelazo… y no ha caído en la turistada de comprar en tiendas especializadas en incautos veraneantes o vestir con la camiseta, el vestido, las alpargatas o el modelito que jamas de los jamases vestiríamos en nuestra ciudad –porque nos parece espantoso- o pedir en el restaurante, sentados en una humeante silla de plástico bajo un sol abrasador, una paella que sabemos, no está recién hecha –porque es agosto, son las cuatro de la tarde y hemos hecho cola para sentarnos en el chiringuito-…
Quién no ha comprado alguna vez el llavero, el sombrero mejicano – según un amigo mío, tan práctico para el sol…!!-, la camiseta de Hard rock cafe, las gafas de sol de plástico o esa bisutería tan horrible que cuando llegas a casa, va a a basura…
Para todos nosotros, turistas en algún momento de nuestra vida, están las tiendas de souvenirs, las de ropa, calzado…situadas estratégicamente en cualquier esquinita, cualquier encantadora callecita o romántica placita. Pero no nos engañemos, siempre acechantes, de día o de noche, nos esperan pacientemente para atraparnos con sus garras.
Son tiendas tentadoras, coquetas y muy monas –por lo menos, lo intentan- con producto desparramado en su interior y producto asomándose con descaro en el exterior. A veces el producto invade la acera, obstaculizando el paso.
Nuevamente los mecanismos psicológicos del consumidor son utilizados en el Punto de Venta:
.El turista está tranquilo, ocioso y alegre. Abierto a nuevas experiencias, está deseoso de consumir lo que no consume habitualmente: arte -en estas tiendas aparece disfrazado de espantosas láminas enmarcadas que muestran los paisajes, edificios y las plazas más representativas del lugar -, accesorios de moda – sombreros de panamá, sombreros mejicanos, pamelas, …-, souvenirs – gorras, camisetas, botas de vino, llaveros, platos, mecheros, botijos y todo tipo de artículos inservibles con el nombre del lugar en cuestión serigrafíado, pintado ó grabado-
.Si los artículos que se nos ofrece, aparecen amontonados, o están expuestos en la calle, el mensaje que se transmite es el de: “ Esto es barato. Entra y compra”
Los escaparates de estos comercios están en la calle. Son expositores repletos de producto o maniquíes que coquetean con el transeúnte. –Mírame, tócame y compra!-
Publicado el lunes 13 de agosto de 2007 en Escaparatismo, Montajes Efímeros | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (1)
Escaparates desde los años 40 hasta la actualidad. De USA y de Europa.
Todos transmiten un mensaje:
Promociones de producto: lavadoras, agencias de viajes, libros, ropa, películas..., Homenajes a los soldados de la 2ª Guerra Mundial... Son testimonio de una época. Muestran la sociedad del momento con sus preocupaciones, necesidades, miedos, deseos...
Apelan a las motivaciones ocultas del consumidor, muestran las tendencias estéticas y transmiten la sensibilidad de zona y el aperturismo o hermetismo del lugar en el que se encuentran.
Y embellecen la ciudad. Una ciudad sin escaparates, sería un lugar muerto. Sin luz, sin vida. Un cementerio de piedra y hormigón.
Los escaparates son montados por empleados de las tiendas, por profesionales del merchandising visual, por artistas a los que se les pide que proyecten su particular visión del mundo a través de la vitrina... de manera que, la sensibilidad y la calidad final varía en gran medida de unos aparadores a otros.
El profesional del escaparate tiene como misión observar a su alrededor con atención. Es imprescindible conocer la realidad social del entorno. Así como analizar la educación visual que reciben las nuevas generaciones, las herramientas de aprendizaje que manejan... cuales son sus intereses, su motivación...
No podemos intentar acercarnos a estas generaciones a través del escaparate, haciendo uso de lenguajes del pasado. No sirve de nada intentar captar a la clientela infantil a través de una realista y tierna figura de Bambi, cuando el interés de este grupo destinatario, por ejemplo, está centrado en Resident Evil 4.
Tanto el contenido, como la herramienta de comunicación serían erróneos.
Pero ésto no ocurre sólo con las nuevas generaciones, sino con los consumidores potenciales en general.
La señora de 70 años ya no tiene la mentalidad de hace 40 años. Su mente es joven y quiere verse jóven o por lo menos no vieja. No quiere ver una faja reductora en una tienda desfasada con un escaparate gris, oscuro y mal iluminado.
O en un espacio decorado con margaritones, peces de colores ó estrellas de mar de porexpan. Qué sentido tienen todos estos elementos propios de cursillos de manualidades, en un escaparate?
Qué relación tiene ésto con las motivaciones del consumidor, con sus necesidades, su realidad, su fantasía, con el propio producto expuesto...? ninguna.
Esta señora se identifica con una mujer de su edad de temperamento alegre, con vitalidad y ganas de vivir. Le atrae mucho más una imagen en movimiento- a la que lleva habituada 50 años, desde que apareció la TV- que recree un entorno, un escenario soñado, un catálogo de producto, que evoque sus deseos, ilusiones...el mundo y la vida con la que se identifica.
Las sociedades evolucionan y con ellas el Marketing, el Merchandising visual y las Técnicas de ventas.
El propio consumidor demanda una actualización permanente de los canales de comunicación.
Estamos inmersos en la era de las Nuevas Tecnologías y éste es el momento de cambio para el Marketing en el Punto de Venta.
Y logicamente, se están empezando a ver los primeros escaparates interactivos.
El pasado mes de junio, Ralph Lauren nos sorprendió con sus vitrinas de Londres. Vodaphone ya implanta sus nuevos escaparates en sus 1.200 puntos de venta en España. Apple está en Berlín...
Pero ésto es sólo el principio. Por ahora lo que vemos en las lunas de los puntos de venta, en la mayoría de los casos, es un web site en una pantalla transparente, a través de la cual podemos ver el catálogo de producto y hacer nuestras compras. Dentro de nada la funcionalidad será ilimitada.
¡Renovar o morir!
Publicado el lunes 6 de agosto de 2007 en Escaparatismo, Montajes Efímeros, Paseando por el Mundo | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Ví a finales de mayo en el Instituto Europeo di Design de Madrid la muestra “Reinventando el calzado”. Se trataba de un encuentro singular entre las treinta mejores marcas de zapatos y los treinta profesionales del diseño más prestigiosos de España: arquitectos, ilustradores, diseñadores de joyas, diseñadores gráficos, sombrereras…
La combinación entre los diseños realizados y la materialización de éstos por parte de las diferentes marcas, ha dado lugar a una exposición muy creativa, con gran sentido del humor y connotaciones dispares: modernidad, tradición… y un resultado reinventado: piezas únicas e irrepetibles realizadas todas ellas de forma artesanal a través de novedosas técnicas e innovadores materiales.
En cuanto a la museografía, el encargado de su diseño fué Daniel Nebot, quien concibió la muestra como un “enlace nupcial”:
“Una gran mesa situada en el centro de una alfombra. Sobre la mesa 8 grandes lámparas. La mesa vestida con un mantel de primorosa puntilla y sobre él, expuestas las maravillosas viandas del festín. Zapatos de cremoso aspecto, sandalias de delicado aroma, babuchas de ensueño, botas de inacabables cañas, exóticos adornos y profundos discursos. Zapatos como edificios y edificios como lenguajes de nuestra cultura, pespuntes de maestría y tacones como esculturas. Los mejores platos del calzado español, resultado de estas 30 bodas de lujo. ¡Que vivan los novios!”
A partir de este concepto, ha desarrollado la puesta en escena.
La materialización de esta idea ha sido muy acertada a mi modo de ver.
Según se puede observar en las imágenes que aparecen en el album de fotos, en la sala hay dos grandes mesas de madera. Los laterales lacados en color negro y como sobre, una plancha de metacrilato blanco retroiluminado desde el interior y exquisitamente recortado con el estampado diseñado para el cartel, que recrea ese “mantel de primorosa puntilla” que concibe el autor.
El techo está cubierto por una lona negra que impide que pase la luz del piso superior, salvo en los laterales, por donde sí se filtra la luz natural.
El suelo está cubierto por moqueta negra que enmarca las dos mesas.
Las enormes lámparas de color negro -a las que se ha acoplado una serie de focos dicroicos de luz blanca- aportan gran estilo e importancia al conjunto, sin restar protagonismo al calzado.
Este recurso denominado “gigantismo”, de colocar un elemento de tamaño exagerado al lado de otro de tamaño real, aplicado en este caso resulta de gran atractivo porque el resultado es una atmósfera mágica, como de cuento de Alicia en el país de las maravillas, donde el calzado es el personaje principal.
En los soportes expositivos, elementos ambientales y revestimientos predominan los colores blanco y negro, lo que aporta gran potencia visual. Y contribuye a que el color, la luminosidad y la textura del calzado sean apreciados.
En ocasiones, las acciones museográficas debilitan el resultado de la muestra. Es decir, la atmósfera, ambientación, puesta en escena… cobra tal protagonismo ó resulta tan decorativa y a veces tan gratuita, que las piezas a exponer se mimetizan tanto, que se pierden en el conjunto. Pierden valor, protagonismo y su sentido inicial.
La museografía –siempre lo digo- está “en función de”, nunca ”a pesar de”. Existe para dar vida a la obra de arte, para contextualizarla y expresarla. Nunca para apagarla.
Por supuesto, siempre buscando la armonía, integración e innovación. Este es el reto.
Son dos las cuestiones primordiales a tener en cuenta: La pieza a exponer y su destinatario final.
Esta es una de las razones por las que me ha gustado esta muestra. Porque se plantea un escenario atractivo, muy marcado y definido.
Se sale de lo habitual, lo visto, lo fácil y sirve para enmarcar, resaltar, contextualizar y comunicar el contenido de la exhibición.
Publicado el viernes 3 de agosto de 2007 en Montajes Efímeros, Museografía | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
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