Los escaparates, como ya he comentado en otras ocasiones en este blog,
son un claro reflejo de la sociedad en que se encuentran. Expresan su
momento histórico, cultura,costumbres, creencias, nivel socio-económico,
ilusiones, miedos y el aperturismo o no de la ciudad en que los vemos.
Esta tarde, haciendo memoria, he recordado una exposición muy interesante del fotógrafo David Hlynsk, en Praga.
El fotógrafo canadiense-estadounidense expuso en 2005, en Praga, una colección de sesenta y siete fotografías de escaparates; de las mas de ocho mil que tomó en Polonia, Checoslovaquia,
Hungría, Bulgaria, Yugoslavia y la Unión Soviética; a finales de los 80.
La mirada de David Hlynsk, como artista, resulta muy interesante: "En los días de
agonía de la guerra fría vi esos escaparates como un museo accidental de
una gran utopía que se derrumbaba", sostiene el fotógrafo.
Aquí muestro unas cuantas fotografías que pertenecieron a aquella exposición, junto con una entrevista que le hizo "Radio Praha" al autor, con motivo de la exhibición. La interviú se centra en los testigos mudos de la transformación económica en los
países de entonces de Europa Central y Oriental.
Relojería. Praga, 1988.
Moda femenina. Cracovia. Polonia, 1986.
Moda femenina. Yogoslavia, 1989.
Calcetines. Zagorst. Rusia, 1990.
Material de Bellas Artes. Moscú, 1990.
Montaña. Praga, 1988.
Carnicería. Moscú,1990.
Líneas aereas. Moscú,1990.
David Hlynsky
Las fotografías expuestas surgieron en los años de 1986 a 1990.
¿Cuántos
viajes al bloque del Este realizó?
"En esa época viajé cuatro veces a dicha región, de ellas una vez a
Moscú en 1990. Todos estos viajes se efectuaron antes de producirse los
cambios políticos. Luego viajé a estos países todavía varias veces".
¿Cómo se le ocurrió fotografiar los escaparates? ¿Llegó ya con
esa
itención o fue una idea que le vino al llegar aquí?
"No, yo soy artista y viajero, y llegué del Occidente. En Occidente,
en América del Norte, mi propia cultura me proporcionaba estímulos muy
fuertes de publicidad, de imágenes sexuales, de todo tipo de cosas por
el
estilo. Cuando llegué al Este no había aquí nada de eso. Los estímulos
sexuales casi no existían, la publicidad era mínima. Este ambiente era
para mí muy interesante, muy diferente. Una de las responsabilidades que
tengo como artista es continuar recogiendo mis propias observaciones y
yo
siempre he observado cosas que son diferentes para mí. Entiendo que para
la gente que vivía aquí estos escaparates eran muy corrientes. Para mí
eran muy diferentes".
¿Qué impresión le causó? Porque yo cuando veo hoy estas
fotografías me dan
una impresión un tanto depresiva. Hace poco he visitado Cuba y al entrar
en
una tienda donde no había casi nada casi se me ponía la carne de gallina
por ese ambiente.
"Yo también he estado en Cuba y sé que deprime mucho cuando no hay
productos. Pero, en cada uno de estos escaparates capto un pequeño
espíritu de un artista que quiere exhibir algo sirviéndose de cualquier
pequeña cosa bonita que pueda encontrar aun sin productos. Y cada uno de
esos escaparates representan algo que la gente y su cultura necesitaban
en
ese tiempo, y cada uno de esos escaparates representa lo que también
necesitábamos en Occidente. Cuando veo un escaparate con pan, sé que
comen
pan, cuando veo un escaparate con leche sé que también hay leche, o
carne,
que también hay carne. Para mí fue un paralelo muy fuerte entre las dos
culturas que eran representadas de modos diferentes. La publicidad en el
Este era distinta de la publicidad en Occidente".
¿Ha tenido problemas alguna vez al sacar estas fotos?
"Una vez, en un mercado de granjas en Cracovia sacando fotos a los
vendedores de verduras. A un hombre no le gustó y me indicó con gesto
resuelto con las manos: no, foto, no. Luego se dio la vuelta, subió el
abrigo y soltó un gas. Otra vez, estuve en Moscú fotografiando a un
hombre
en la calle, y el hombre me cogió del brazo y me llevó por la calle para
que me retirara. Cuando miré hacia atrás, vi que la gente practicaba
juegos de azar, así que yo fotografié una actividad ilegal. Creo que la
gente en la calle pensaba a veces que yo era de la policía, y entonces,
no
me hacían caso. Pero cuando descubrieron que era un extranjero se
aseguraban que no sacara fotos de algo que les pudiera causar problemas.
Con las autoridades nunca he tenido problemas, que yo sepa. Sin embargo,
cuando estuve en Cuba, y regresé a Canadá, casi todos mis carretes
salieron negros".
¿Cree que lo hicieron los cubanos o pasó ya en Canadá?
"No sé, pero alguien utilizó una máquina de rayos equis
extraordinariamente fuerte".
¿Dónde tenía los carretes, en la maleta o en la bolsa de mano?
"Creo que en la maleta".
Ud. dice que en Occidente el papel de la publicidad es
"branding" (hacer marca), mientras que en el Este
"labeling" (señalar). ¿Dónde está la diferencia?
"La diferencia consiste en que en Occidente, debido a que todos los
productos eran producidos por compañías privadas, había una gran
competencia entre una y otra. Por ello, los artistas comerciales, que
habían sido contratados para vender un producto, tenían la
responsabilidad
de crear fantasía, ilusión acerca del producto. Y un consumidor de
Occidente captaba esa ilusión y compraba un producto como un recuerdo de
esa ilusión. Eso es ´hacer marca´, significa que cada producto incluye
la
fantasía, las ilusiones de una compañía. ´Señalar´, con lo que nos
encontrábamos en el bloque del Este, significa que sólo decimos el
nombre
de lo que vendemos, lo mostramos muy simplemente diciendo esto es lo que
tenemos: tenemos leche, tenemos carne, tenemos huevos. Pero en el Oeste
sería: los huevos del señor McDonald son mejores que los huevos de otro
granjero. ¿Por qué? No lo sabemos. Pero en el Oeste siempre tenemos que
luchar a través de la fantasía para encontrar la realidad".
Ud. relaciona las compras con la fantasía sosteniendo que hacer
compras
significa también soñar. ¿Opina que, por ejemplo, el régimen comunista
fracasó porque no satisfacía las necesidades humanas en ese sentido, que
se derrumbó, por así decirlo, debido a los escaparates vacíos?
"Creo que sí. Naturalmente, el sueño se convirtió en un vacío al
final. La historia del comunismo empezó, según tengo entendido, con una
gran esperanza positiva, y al final esa esperanza no fue posible. El
sistema no satisfizo la esperanza. Así el sueño se acabó, se convirtió
en
una pesadilla."
¿Se expusieron estas fotografías también en Occidente? En
EE.UU., Canadá y
Europa Occidental y si sí ¿cómo reaccionaron los visitantes? Hasta hoy
podemos ver que muchos jóvenes en Occidente ven en el socialismo, en el
comunismo algo perfecto que debería conseguir la sociedad, estando
hartos
del consumo que les molesta.
"Son muchas preguntas. La primera pregunta acerca si expuse en
Occidente. Sí en Otawa, Toronto, Nueva York, en varios otros lugares. En
cuanto a la gente joven y el socialismo: Los jóvenes generalmente no
poseen muchos bienes materiales, pero tienen un sentido de comunidad muy
fuerte. El socialismo es un idea natural para ellos, que no tiene que
perdurar hasta el final de su vida. Mi hijo probablemente sea un
socialista, pero no creo que lo será dentro de 30 años. Creo que la
gente
crece y cambia y no debemos criticar a la gente joven por el idealismo. Y
es también muy fácil para cada ciudadano en Occidente criticar el exceso
y
la sobreestimulación de la publicidad. Pasó a ser muy duro vivir rodeado
de
tanta estimulación, y mucha gente sería feliz de no tenerla tanta. Por
ejemplo, cuando voy al servicio en mi universidad, sobre el urinario hay
un anuncio publicitario. Desearía tener más privacidad".
Cuando visitó a finales de los años 80 hogares de artistas de
los países
del Este, descubrió literatura o música que no podía comprar en un
centro
comercial en los suburbios de una ciudad norteamericana. ¿De qué
literatura o música se trataba?
"No me acuerdo específicamente, pero en general en los suburbios
norteamericanos los centros comerciales se limitan a las cosas más
populares que tienen la mayor publicidad. Es decir cosas que vienen de
Hollywood, o de la parte muy conservadora de la economía de la capital
son
asequibles en cualquier lugar, pero si se busca obras de artistas
revolucionarios o músicos experimentales, no se pueden encontrar. Pero
el
mundo está cambiando muy rápidamente. Hoy tenemos Internet y tenemos
muchas ideas en Internet que son accesibles a toda persona en cualquier
pueblo pequeño. La red de ideas interesantes está creciendo muy, muy
rápidamente".
¿Cree que un ambiente que carece de libertad hace a uno más
sensible a los
valores culturales?
"Creo que muchos artistas sienten una pasión muy fuerte por sus
propias ideas, filosofías y expresiones. Y si Ud. impide esa expresión,
la
pasión únicamente pasa a ser más fuerte. La curiosidad, la expresión,
las
ideas tienen más fuerza. No se puede impedir a un artista crear, es un
error tratar de hacerlo".
Al dar hoy un paseo por las calles de Praga u otra ciudad del
antiguo
bloque del Este y mirando los escaparates, ¿son indénticos a los de
América del Norte hace 15 años?
"No, porque tampoco América del Norte dejó de desarrollarse. América
del Norte no es la misma que antes. La publicidad es mucho más fuerte de
lo que fue hace quince años. Y lo que veo en Praga es que se mueve en la
misma dirección, está muy cercana, pero todavía no es lo mismo que en
Occidente".
Ud. dice que hacer compras sigue siendo una de las libertades
más
atractivas para un ser humano. ¿Por qué cree que es así?
"Creo que la libertad de expresión es más importante para los
artistas, los políticos, los filósofos, los académicos. La libertad de
tener en su casa las cosas que necesitas es más importante para la gente
común. Creo que en América del Norte la libertad de comprar es más
importante que la libertad de la democracia, y espero que no sea lo
mismo
aquí, pero puede ser que lo sea".
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