No llegué a saber cuando ni de que modo, Mme. P. de G. y sus tres hijos se instalaron en San Sebastián. Vivieron durante años en la calle del Parque, en el barrio de Amara.
Tampoco hay constancia de en qué momento, Genivieve pasa a vivir a la calle San Martín, junto a la Pza. del buen Pastor.
Pero las fotos que se conservan de ella, ya corresponden a esta época.
Genivieve pertenece a una familia burguesa, profundamente católica y me atrevería a decir, cercana al régimen franquista. Los recortes de periódico con los Ecos de sociedad hablan de los enlaces habidos entre miembros de su familia y militares del régimen.
El tipo de vida que lleva nuestra protagonista es el de una acomodada soltera de provincias. Tiene un grupo de amigas con las que comparte sus ratos de ocio. Toman el té, van a misa, pasean por el paseo de La Concha… pero ella, para ser señorita de provincias, tiene algo que no tienen las demás. Además de ser hija de Marquesa, haber viajado –se conservan programas de mano de la Opera en Viena, recibos del Ritz en NY, una invitación para el desfile de la nueva temporada de Christian Dior en su casa de Alta Costura de París…- tiene un amigo realmente exótico. Un industrial maderero sueco, tambien soltero, que tiene su residecia y negocio en Mallorca y que se dedica a lo largo de los años 50 y parte de los 60 a dar la vuelta al mundo.
Y de hecho, lo hace dos veces.
Este viajero incansable envía cartas, fotos y postales a Genivieve relatando sus viajes durante estos años.
Es a través de todo ello, como he sabido el tipo de vida que llevaba Genivieve.
Carlos B. en sus cartas, se interesa por su familia y amigas. Le pregunta por la temporada estival en San Sebastián, por sus interminables tardes de bridge y canasta y se disculpa permanentemente por no escribir mas a menudo y por no acudir a las citas que ella, incansable, le propone cada temporada.
Es obvio que ella comparte estas cartas con sus amigas y que vive esperándolas.
La última carta está fechada en 1967. Posterior a esta fecha no existen noticias de él.
Entonces Genivieve tiene 60 años y tampoco existen documentos que muestren su vida a partir de ese momento. Se conservan gran número de cartas de condolencia por la muerte de amigos y familiares que le envían sus amigas de Madrid, su familia en Francia…
Pero no es difícil imaginar que de los 60 a los 85 años, Genivieve tuvo una vida tranquila y apacible en una ciudad aburguesada, poco cambiante y sin sobresaltos como es San Sebastián.




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